Thursday, April 20, 2006

Algo en común

Jamás pensé que podría tener algo en común con Inés Estévez, más allá del género, hasta que leí una entrevista que le hicieron en Clarín. El tílulo rozaba el melodrama porque anunciaba el retiro de la actriz de los escenarios después de veinte años de carrera exitosa. Los adjetivos estaban puestos en el original y no es en ellos que quiero detenerme. Más allá de cómo actúa la rubia, lo cierto es que decidió dejar lo seguro para dedicarse a otra cosa.
La noticia estaba anunciada con gran despliegue, casi como si se tratara del retiro de una deportista o de un bailarín, que sabemos no tienen más de 30 ó 35 años de vida útil, cuando muchos recién nos estamos despabilando. Me pregunté, de inmediato, por qué Estévez dejaba la actuación, que le dio de comer nada más y nada menos que durante dos décadas. Es raro que un actor ya no quiera ser mirado, que decida no exhibirse, pensé.
Pero Estévez tiene algo adentro que no la deja vivir, y ahí está el asunto en común. La chica quiere escribir y dirigir, quiere tener las riendas, jugar fuerte. Decidió dejar la actuación para dedicarse a lo que quiere hace años, otra cosa. Cuenta en la entrevista que intentó trabajar menos para tener tiempo para su verdadera vocación, pero que no pudo, que las cosas las hace con dedicación exclusiva o no las hace.
Entonces pensé que esa historia me resultaba conocida. Hace 14 años que escribo para medios gráficos, digamos que desde entonces soy periodista. Aprendí poco a poco el oficio y descubrí que me gusta. Me gusta hacer notas, me gusta el vértigo de una cobertura, me gusta el cierre. Pero yo, amigos, yo quiero escribir ficción. Qué paradoja.
Hace por lo menos un año que intento todo tipo de alquimias para terminar de escribir una novela que empecé hace tiempo. Levantarme antes que el resto de la familia, acostarme con mis hijos, dormirlos, y después levantarme a escribir un rato. No escribir más. Pensar en escribir todo el día y no escribir nada. El cuerpo, el mio, no resiste tantas horas frente al teclado de una computadora. Trabajo hace tres años y medio en una agencia de noticias internacional, el ritmo de redacción es continuo y monótono. Te quema la cabeza. Probé tomar vino todas las noches, para olvidar. Incluso me olvidé. Pero la novela sigue ahí esperandome.
En este punto, pensé qué bueno lo de Estévez que deja todo para ir detrás de su deseo, que lo anuncia en una doble con tapa en el diario de mayor circulación del país. Qué bueno empreder algo así, con la prensa de tu lado, con los medios dispuestos a vender un título con vos. ¿Cuál será el negocio que tiene entre manos la actriz? Tal vez sea la crisis de la mediana edad, el deseo de ser madre, las ganas de empezar otra vez.
Pero lo más importante es que Estévez tiene plata para dejarlo todo. Ya no necesita seguir actuando y, a pesar de las satisfacciones, decidió dar vuelta la página. La plata, ese es el punto.
Se nota que tiene plata para dar el salto y, además, esto es clave, aseguró que el marido la apoya. Mi marido también me apoya, pero después se da vuelta y apaga la luz.

A.R

1 comment:

Anonymous said...

roxana g.

a mi, la noticia de i.estevez me genero cierto escalofrio.
no la conozco mas alla de su exposicion publica y tampoco es paciente mia,pero al menos me queda la hipotesis de que mas que acercarse a su deseo tal vez se este alejando del mismo al dejar la actuacion...tanta insistencia en justificar su "decision" en cuanta nota se le hizo ,despierta cierta desconfianza...no te parece andre?