Monday, May 08, 2006

Azul profundo

Debo confesar que durante los últimos días estuve buscando algo que me inspirara para escribir un post. Un gesto, un comportamiento, un motivo que no fuera un estado de ánimo, justamente porque lo que me faltó en las últimas semanas fue ánimo. Más bien todo fue un rutinario estado de inestabilidad general, adobado por picos de irritación, temor, incluso pánico y hasta desorientación. Todo tiene una razón, no es que de golpe me volví inestable, temerosa y floja, no, no, no. Pero la verdad, escribir de bajón no es recomendable. Por eso, busqué en todas partes algo para narrar. Programé ir al cine tres veces en la última semana y por una u otra razón tuve que postergar el plan, salí a cenar con dos de mis amigas para liberar tensión y volví con dolor de estómago y resaca, viajé en subte y en taxi para buscar sensaciones y me tocó un tachero pulcro que evitaba putear a los que le tiraban el auto encima. Un fracaso, un verdadereo fracaso. Salí a buscar y no encontré nada. Debe ser que sí o sí es conmigo con quien tengo que lidiar. Ni más ni menos.
Entonces, aceptémoslo, yo estoy como el maravilloso cuadro de Hopper que subí días atrás con el título Interiores. Estoy en una habitación limpia, donde todo simula estar bajo control. Desde las ventanas se puede ver el mar, intenso, azul y claro como los ojos de un irlandés. La puerta está entreabierta para que entre el que quiera, pero yo estoy adentro, esperando. Estoy segura en casa, pongo música, me preparo un martini y miro cómo afuera se agita el agua. Camino descalza sobre el piso limpio, lustrado. Afuera el sol proyecta sombras rígidas hacia adentro y yo las miro con la ingenuidad necesaria como para creer que se parecen a lo que proyectan. Adentro y afuera se oponen con nitidez, adentro hay columnas que sostienen la estructura, afuera no hay nada, el cielo abierto, arriba, y el mar eterno, abajo. Tal vez afuera tampoco exista el arriba y el abajo, todo debe ser azul.
Esta semana fui varias veces a nadar y en el agua tampoco pude liberarme del adentro y del afuera. Adentro del agua los sonidos llegan opacos, el cuerpo está relajado. Sacó la cabeza y los gritos de los chicos que juegan en el carril de al lado me golpean. Meto y saco la cabeza. El verdadero problema, mi cabeza. Adentro de mi cabeza está todo, el interior confortable y burgués, con el martini y la música relajante, y el afuera violento y desconocido. Salgo de la pileta, me ducho, me seco, me pongo la ropa, me peino, salgo a la calle y rápido, muy rápido, vuelvo a casa a leer cerca de la ventana.

A.R

2 comments:

Glam-in said...

Dentro, fuera.
Fuera, dentro.
Va, viene.
Viene, va.
Como el agua en la pileta, en el río, en el mar. Va, viene, como tu cabeza, como la mía, como la de tantos. Leer junto a la ventana, eso es fantástico, es maravilloso, es lo que importa. Simple si lo pensás, cuando los demás se comprar el pantalón, vos ya lo hiciste bermudas.
Interiores...

lana de vaca said...

lo de leer no se discute, pero lo de las bermudas?