Saturday, July 22, 2006

De súbito, estalló la guerra

De súbito, estalló la guerra. Se abrió como una bomba de
azúcar arriba de las calas. Primero, creíamos que era juego;
después, vimos que la cosa era siniestra. El aire quedó
ligeramente envenenado. Se desprendían los murciélagos
desde sus escondites, sus cuevas ocultas caían a los platos,
como rosas, como ratones que volvieran del infinito,
todavía, con las alas.
Por protegerlos de algún modo, enumerábamos los seres y
las cosas: "Las lechugas, los reptiles comestibles, las tacitas...".
Pero, ya los arados se habían vuelto aviones; cada uno, tenía
calavera y tenía alas, y ronroneaba cerca de las nubes, al alcance
de la manos pasaron los batallones al galope, al paso. Se prolongó
la aurora quieta, y al mediodía, el sol se partió; uno fue hacia el este,
el otro hacia el oeste. Como si el abuelo y la abuela se divorciaran.
De esto ya hace mucho, aquella vez, cuando estalló la guerra,
arriba de las calas.

Marosa di Giorgio
De "Los papeles salvajes"

Friday, July 14, 2006

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso, Guatemala.

Wednesday, July 12, 2006

Pongámonos en clima


Ahora que terminó el Mundial es imprescindible buscar otro entretenimiento y/o retomar viejas costumbres. Ocuparse de los motivos por los que Zidane cabeceó contra Materazzi y abrir una polémica sobre el uso de tecnología de video en las canchas es demasiado. Volvamos a lo nuestro. ¿En qué estábamos?