Friday, August 25, 2006

"Si no te conozco no he vivido (Cernuda)"


Qué casualidad me digo y me repito, justo cuando acabo de declararle en este espacio mi amor a Buenos Aires, justo o poco después, mi jefe, el que siempre habla por teléfono, me propuso que me mude a trabajar a otra ciudad. Será que yo ya lo sabía aún antes de que él me lo dijera. Son esas cosas del tiempo, del antes y del después, de estar imaginando lejos a Buenos Aires, cuando estoy adentro de su vientre. Amo esta ciudad. Vivir es estar acá, donde todo lo mio es presente. Pensar en irme es pensar inmediatamente en volver. Es un ejercicio insensato, lo sé, pero no puedo evitarlo. Cuando me veo dejando la ciudad atrás, me debilito. Un instante después, cuando ya me imagino instalada en otra parte, adaptada y manejando un auto nuevo en una autopista extranjera, ya estoy planeando regresar.

Saturday, August 19, 2006


"Conocer Buenos Aires no es memorizar sus avenidas, la mano de sus calles, el recorrido de sus colectivos. Así como nadie conoce a una mujer porque sepa que tiene treinta y dos dientes, dos piernas, cinco dedos en cada mano. Ningún hombre sabe nada de una mujes si no la miró dormir", Abelardo Castillo.

Friday, August 11, 2006

Vamos de paseo...

Salir de Buenos Aires cada tanto debería ser obligatorio para todos los porteños, incluso para los que no lo son y viven en la capital hace tiempo. Es cierto que no hay nada como esta ciudad, nada comparable al placer de tomar un cafecito cerca de la ventana en un bar del centro, nada como una cerveza helada en la misma posición, pero en verano. Nada como tener todo al alcance de la mano, cines, librerías, clubes, videos, supermercados, tiendas, disquerías (¿ahora cómo se llaman?, ya estamos resignados a llamarlas por su nombre comercial), restaurantes, masajistas, terapeutas, garages, teatros, taxis, cigarrillos y todas esas cosas propias del consumo urbano (esta vez no voy a decir burgués). Nada tan fatal como el Obelisco, incomprensible, mítico, efectivo. Nada peor incluso que la efervecencia de Florida en su cruce con Corrientes. En fin, que está bueno, pero salir de Buenos Aires también. Es que saliendo uno se da cuenta que con el cafecito, la cerveza y el delivery va tapando la alienación laboral y la rutina y que el único salvavidas es ir al río el fin de semana. Lo malo es que miles piensan lo mismo y ahí estamos todos compartiendo el rayo de sol, hechos mierda. Insisto salir de Buenos Aires está bueno para comprobar que se puede vivir de otra manera. Después pensamos si es la nuestra.